Surf, sol y crimen.
El primer caso de Caruso.
Tras meses de una agridulce inactividad en la isla filipina de Surogao, Caruso, un antiguo profesional del surf y ocasional detective privado, está endeudado hasta las cejas. De modo, que la rica española que le encarga que encuentre a su hijo desaparecido le viene como anillo al dedo. La isla, aparentemente un paraíso para los surfistas y los turistas que se buscan a sí mismos, es un punto neurálgico muy disputado del tráfico de drogas. Pronto la investigación (más allá de un hijo desaparecido) arrastra a Caruso a un abismo de violencia y corrupción.