Atenas lleva seis anos de guerra contra Esparta y nadie parece capaz de detener la matanza. Mientras los demagogos azuzan el conflicto desde la tribuna y los campesinos ven sus campos arrasados, un hombre comun, Diceopolis, harto de promesas vacias, decide hacer lo impensable: firmar una tregua privada con el enemigo. Para el solo. Y asi, mientras sus vecinos los acarnienses -carbon encendido en ansias de venganza- exigen su cabeza, el se atreve a abrir un mercado donde espartanos, megarenses y beocios comercian en paz bajo la atenta mirada del escandalo. Con la ferocidad comica que lo caracteriza, Aristofanes estrena en Los acarnienses su primera gran obra conservada: un alegato pacifista disfrazado de satira despiadada, donde nadie se salva de la risa. Ni los generales, ni los poetas, ni el pueblo que aplaude con entusiasmo la guerra cuyas consecuencias no sufre en carne propia. Mezcla de denuncia politica, fiesta dionisiaca y elogio del sentido comun, esta comedia fundacional enfrenta a la retorica belica con la tozuda realidad de quien solo quiere cultivar su tierra, comer en paz y, sobre todo, sobrevivir para contarlo.