La esperanza es una realidad que anida en tu corazón desde el momento de tu concepción. Representa una de las energías más vitales, importantes y trascendentes que alientan tu existencia y tu diario vivir. Pocas cosas en el mundo pueden resultarte tan valiosas y fundamentales como la esperanza. Ella te impulsa a seguir leyendo estas líneas, en la confianza de aprender a fortificar el optimismo y entusiasmo que ella misma te brinda. Ahora mismo puedes evocar, por pocos instantes, alguno de los deseos que palpitan en tu corazón. Elige cualquiera de ellos. Represéntalo en tu pantalla mental con la ayuda de tu imaginación. Evoca, de modo breve, algunos motivos que tienes para confiar que ese deseo se puede llegar a realizar. Y porque es posible su realización, detente a considerar su realización efectiva. Advierte el sentimiento que flota en tu ánimo al visualizar o describir mentalmente la realización de este sueño. Así como tu cuerpo se vivifica con el aire que estás respirando ahora mismo, también tu ánimo se puede reanimar con el placer y la alegría de ver realizado tu deseo. Esa visión y sus efectos placenteros, tal vez, hacen aletear en tu pecho una fuerza; el impulso a la acción. Sí, la gana sincera de hacer lo que sea necesario para realizar tu deseo. Ahora mismo, si has seguido mis sugerencias, acabas de practicar la esperanza. Esta actitud, como ves, se demuestra natural y fácil de practicar. Implica cuatro pasos concretos: Soñar; Confiar; Gozar; Actuar. Las páginas de este libro van a girar en torno a estos cuatro pasos. Los mismos que acabas de efectuar, que has realizado a lo largo de tu vida, y seguirás realizando mientras estés vivo en esta tierra.