"Dame una palabra que me ayude a vivir" expresa Pablo D'Ors, y resulta un eje significativo para la lectura de esta antología. Ningún tema queda afuera... Maravillosos puntos de partida para el asombro, para la observación aguda y el despliegue de las narraciones y los poemas escritos en este libro.
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Las autoras y los autores de la Antología asisten a los talleres Escribir para perdurar y Sentires. En sus producciones recuperan lo mejor de la condición humana, y también sus oscuridades, en la creencia de que la palabra y el arte nos salvan. "Lo que ha quedado sin decir" se ilumina en la búsqueda por expresarlo de modo estético. Con invenciones verdaderas. O con verdaderas invenciones. Siempre.
Sin proyectos, sin anhelos, sin sueños, sin compañía la vida es demasiado gris. Así lo viven 26 personas que escriben, encienden fuegos, ponen la mesa, prenden la luz del patio, imaginan, enarbolan palabras y entraman voces que envuelven, que abrazan para tender puentes, para dejar huellas, para transmitir emociones y sentires.
La tarea del escritor consiste en mostrar que detrás de la anécdota cotidiana hay un mar de significados.
José Saramago