La hoja de ruta de esta investigación recorre a diapasón la creación filosófica, literaria y política de dos autoras singulares cuyas diferencias de base encuentran el contrapunto justo en el lugar del exilio. Hannah Arendt y María Zambrano, mujeres que concibieron en su obra un espacio hermenéutico en el cual el exilio se convierte en el centro privilegiado donde acontece la revelación gratuita y la transformación del individuo en forma de un segundo nacimiento a una realidad sublimada.
Vía a vía, se desvelan en este trabajo aquellos elementos y símbolos que contribuyen a crear una mística del exilio que, en el caso de Arendt, toma la forma de una creencia profunda en la existencia de algo que sobrevuela la condicionada existencia humana y cuyos exponentes más señeros son el amor mundi y la teoría de la natalidad. En Zambrano, es Antígona la figura auroral que encuentra en el exilio aquel claro del bosque que conduce a la incipit vita nova.